Precio y privacidad en QR Kontor
Los códigos QR estáticos son gratis, sin registro, sin límite y sin marca de agua. Los códigos QR dinámicos, en los que puedes cambiar el destino incluso después de imprimir, cuestan 4,99 € por código en un pago único. Sin suscripción, sin costes recurrentes.
Los datos se alojan en Fráncfort (Supabase UE y Vercel fra1). Solo se usan cookies esenciales para la sesión de inicio, sin rastreo de marketing ni píxeles de terceros.
Por qué tiene sentido la carta digital
La cuenta no es espectacular, pero es clara. Un juego de cartas nuevas para treinta mesas cuesta fácilmente tres cifras según el papel y el encuadernado, y eso cada vez que la bodega cambia de añada o el proveedor sube los precios. Quien lo hace cuatro veces al año, imprime cuatro veces.
El código de la mesa se imprime una vez. Después solo cambia lo que hay detrás. Para locales con menú del día cambiante no es una comodidad, es la diferencia entre imprimir a diario y no imprimir nunca más.
Y hay un efecto secundario que muchos subestiman: un plato agotado se puede quitar de la carta en el momento en que se agota. Eso le ahorra al personal la misma conversación una y otra vez.
Paso 1: Dónde alojar la carta
Aquí es donde más se equivoca la gente. Las tres opciones, de mejor a peor:
Una página real en tu web (recomendado) Carga rápido, se adapta al móvil, se cambia en segundos y Google la puede leer. Si tienes web, la carta va ahí.
Un PDF Funciona, pero en el móvil es incómodo: el cliente hace zoom y arrastra en vez de leer. Si tiene que ser PDF, en vertical y con un tamaño de letra legible sin zoom. Un PDF A4 en horizontal es prácticamente inutilizable en un móvil.
Una foto de la carta de papel escaneada No recomendable. No se puede buscar en ella, suele estar borrosa y los alérgenos casi siempre quedan ilegibles.
Paso 2: Alérgenos y aditivos
Esto no es un detalle, es la parte que revisa la inspección. En la Unión Europea, la obligación de declarar los 14 alérgenos de declaración obligatoria se aplica a la carta digital exactamente igual que a la impresa. En otros países la normativa varía, pero el principio es el mismo: el cliente tiene que poder ver los alérgenos antes de pedir.
En la práctica:
- Indicación junto a cada plato, no como aviso genérico al final
- O bien la solución habitual de notas al pie con números y una leyenda accesible sin tener que navegar más
- Conviene añadir una nota de que el personal también puede informar de viva voz
La ventaja de la carta digital: si cambia una receta, la indicación queda corregida al instante en todas partes. Con treinta cartas impresas, eso es precisamente lo que se olvida.
Paso 3: Crear el código y colocarlo
Pega la dirección de la carta en el generador de arriba, ajusta el color a tu local, descarga. SVG para la imprenta, PNG para expositores desde tu propia impresora.
Sobre la colocación:
| Lugar | Tamaño | Nota |
|---|---|---|
| Expositor de mesa | desde 3 cm | El estándar. Compensa imprimirlo por las dos caras |
| Pegatina en la mesa | desde 3 cm | Dura más que el expositor, pero desaparece bajo los platos |
| Escaparate o entrada | desde 8 cm | Para clientes que quieren ver precios antes de entrar |
| Carpeta de la cuenta | desde 2,5 cm | Buen sitio para el código de reseñas, menos para la carta |
El código del escaparate es el más infravalorado. Quien puede leer la carta desde fuera se decide antes a entrar, y no te cuesta más que una pegatina.
Paso 4: La frase de al lado
Un código QR desnudo en la mesa lo ignora una parte de los clientes, porque no está claro qué hay detrás. Dos palabras lo resuelven: "Ver carta" o "Escanea el menú". Con público internacional, añade "Menu".
Por qué aquí el dinámico no es opcional
En la mayoría de los usos, el código dinámico es una cuestión de comodidad. En la carta es el punto central.
Un código estático lleva la dirección grabada. Si cambias de web, migras a otro sistema o cambia la dirección de la carta, todos los expositores quedan inservibles. Y eso en hostelería pasa constantemente: web nueva, proveedor nuevo, estructura nueva.
Con el código dinámico, el código impreso apunta a una dirección corta fija que puedes redirigir a cualquier destino. Además ves cuántas veces y cuándo se escanea. Es la única cifra fiable sobre cuántos clientes leen la carta en digital.
En QR Kontor: 4,99 € por código en un pago único, sin suscripción, alojado en Fráncfort.
La obligación que no desaparece
Una carta solo digital deja fuera a quien no tiene smartphone, se ha quedado sin batería o simplemente no quiere escanear. Según el país, tener una carta física disponible puede ser además obligatorio. Unos pocos ejemplares impresos detrás de la barra bastan, pero tienen que estar y tienen que estar actualizados.
También es inteligente en la práctica: la proporción de clientes que prefiere leer en papel es considerable según el local, y nadie pide más porque se haya enfadado al pedir.
Preguntas frecuentes
¿Necesito un aviso de cookies para la carta digital? Solo si la página usa cookies de rastreo o de marketing. Una página de carta sencilla sin herramientas de análisis no lo necesita. Nuestros códigos dinámicos cuentan de forma anónima y sin cookie en el móvil del cliente.
¿Y si en el local no hay cobertura? Un problema que se pasa por alto en sótanos y edificios antiguos. Compruébalo con un móvil sin wifi en la peor mesa. Si ahí no funciona nada, ayuda un wifi para clientes cuyos datos de acceso también estén como código en la mesa.
¿Puedo ofrecer varias cartas con un solo código? Sí, si la página de destino es un índice: menú del día, carta de noche, bebidas, vinos. Un código por carta en la mesa confunde; una página de selección detrás, no.
¿Compensa un código propio por mesa? Solo si quieres saber qué zonas escanean más o si más adelante vas a pasar a pedidos desde la mesa. Para la carta sola basta un código para todas las mesas.
¿Cada cuánto debería mirar los escaneos? Una vez al mes es suficiente. Lo interesante no es tanto la cifra absoluta como la tendencia: si se desploma, normalmente hay un expositor torcido, tapado o el destino está roto.
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